Japón: 5 museos que ponen en valor las tradiciones locales más arraigadas

Con el objetivo de promover un mayor conocimiento de la cultura del país y mantener y revitalizar antiguas tradiciones locales, Japón fomenta iniciativas e itinerarios que difunden su patrimonio entre los viajeros. La ciudad de Kanazawa con su Museo de Arte de la Prefectura, el castillo de Hikone o el Museo de Historia y Cultura de Nagasaki son ejemplo de ello.

Japón
©Kanazawa City Museo del Noh

Uno de los ejes principales en los que Japón quiere apoyar su promoción turística es potenciar el conocimiento de su cultura y tradiciones, aprovechando la riqueza histórica de la nación. Además, con esta línea de acción se busca colaborar en la revitalización regional del país. Son muchos los lugares comprometidos con preservar la cultura japonesa e impulsar el conocimiento de las tradiciones locales no solo entre turistas, sino también entre residentes para convertirlos en abanderados de la cultura de su propia zona.

Kanazawa, prefectura de Ishikawa

Situada en la costa del Mar de Japón, la ciudad de Kanazawa se sitúa a la vanguardia en la promoción del turismo cultural y reflejo de ello es, por ejemplo, su Museo de Arte de la Prefectura de Ishikawa, uno de los más antiguos de Japón. En las galerías de su segunda planta se ubica una amplia colección de obras de arte y artesanía local, como la cerámica kutani-yaki, laca kaga, kimonos de seda teñida, pergaminos budistas, bienes culturales locales y obras de artistas y artesanos de la zona. La colección abarca cinco siglos de historia e incluye desde antigüedades a arte contemporáneo.  En otra de las galerías se exponen reliquias que pertenecieron a la familia Maeda, perteneciente a la nobleza samurái que gobernó la antigua región de Kaga (actuales prefecturas de Ishikawa y Toyama), durante más de 200 años.

Además, la familia Maeda fomentó y protegió el teatro Noh como forma oficial de entretenimiento para la nobleza. Hoy en día, en el Museo del Noh de Kanazawa se exhiben máscaras y trajes que son auténticas obras de arte y, también, se puede aprender más sobre este arte escénico a través de la realidad aumentada.

Otro de los espacios que destaca en la promoción de la cultura local en esta ciudad es el Museo Nacional de Artesanía de Kanazawa. Creado en sus inicios como parte del Museo Nacional de Arte Moderno de Tokio, en 2020 se trasladó a Kanazawa siguiendo la política del gobierno japonés para revitalizar zonas menos conocidas el país. Es el único museo nacional de arte dedicado a la artesanía y en sus galerías se incluyen obras de tallado de madera y bambú, metalistería, cristalería, cerámica, artesanía lacada, muñecas y textiles teñidos y tejidos. Además de recorrer las exposiciones, los visitantes pueden aprender sobre las técnicas y terminología de la artesanía y disfrutar de una instalación que permite ver en 3D y 360º algunas de las piezas del museo.

Hikone, prefectura de Shiga

En la ciudad de Hikone se encuentra uno de los castillos más imponentes del país y que data del siglo XVII, durante los primeros años del shogunato Tokugawa, que tuvo el poder fáctico de Japón desde 1603 hasta la Restauración Meiji en 1868. Ubicado estratégicamente, la misión del castillo de Hikone era proteger la cercana capital de Kioto y servía de base militar para el shogunato de Edo en la parte occidental del país. Además, era punto clave en la ruta de transporte entre Edo (actual Tokio) y Kioto. A pesar de que tras la Restauración Meiji el nuevo gobierno ordenó el desmantelamiento de todas las fortificaciones de la época feudal, el castillo de Hikone fue una de las excepciones por petición directa del emperador. Así, hoy en día se mantiene intacto y es uno de los castillos mejor conservados del país. Gran parte de los edificios que lo conforman han sido designados Bienes Culturales Importantes de Japón.

Además, en 1987 se abrió un museo en uno de sus edificios donde se expone una colección de más de 45.000 objetos, desde armas y armaduras, hasta máscaras y trajes Noh, obras de arte, pinturas o caligrafía, parte de ellos pertenecientes a la familia Ii, quien controló la zona durante el shogunato Tokugawa. Una visita a este museo traslada al visitante hasta el periodo feudal y lo sumerge en esta cultura que prosperó durante el periodo Edo.

Nagasaki, prefectura de Nagasaki

La ciudad de Nagasaki fue una de las pocas ventanas de Japón al mundo durante sus 250 años de aislamiento, que finalizaron a mediados del siglo XIX, cuando se retomó el comercio exterior y se restablecieron las relaciones diplomáticas con otros países.

El Museo de Historia y Cultura de Nagasaki refleja la importancia de la ciudad como puerto de entrada de estos intercambios internacionales durante el periodo Edo y es uno de los pocos museos de Japón que está dedicado a estas relaciones comerciales. Su amplia colección está compuesta por documentos históricos, arte y artesanía que relatan la historia fluctuante de Nagasaki. En sus salas también se encuentran imágenes en biombos que describen la llegada de los primeros europeos a Japón en el siglo XVI y maquetas de barcos de ultramar que hicieron parada en el puerto de la ciudad, incluidos buques holandeses, juncos chinos y barcos a vapor.

Nagasaki también fue el lugar donde se introdujo a Japón el estilo de arquitectura occidental y por donde entraron los primeros misioneros cristianos. Desde entonces, esta zona ha conservado un gran número de creyentes de esta fe. Esto se ve reflejado, por ejemplo, en la Iglesia de Oura, construida entre 1853 y 1964 y distinguida como Tesoro Nacional de Japón en 1993. Además, se cree que es la iglesia católica más antigua del país. Las exposiciones del museo cercano atestiguan el papel de Nagasaki en los orígenes del cristianismo en Japón y la persecución que sufrieron sus fieles tras la represión de esta fe por el señor feudal Toyotomi Hideyoshi.

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